¡Muy buenas gente perruna!
Hoy me apetece hablar de un tema que considero muy importante y del que mucha gente todavía no es consciente: la obediencia. Pero no la obediencia usada para controlar al perro en algunas situaciones (lo cual me parece genial, ya que hay que tener herramientas para ciertas situaciones que requieran que el perro se esté quieto o que venga contigo), sino la obediencia usada como herramienta de gestión emocional.
¿Cuál es el problema de trabajar la gestión emocional a través de la obediencia? Que realmente no funciona. Y te preguntarás "¿por qué? si yo le digo a mi perro que me mire cuando hay otro perro consigo que no reaccione".
Claro que si tú le dices a tu perro que te mire cuando hay otro perro y lo tienes muy bien trabajado, conseguirás que no reaccione, pero piénsalo, en el fondo sabes que es un parche. Estás distrayendo al perro de ese estímulo que le preocupa, estás evitando la situación completamente y tu perro no está pensando, simplemente hace lo que le dices, no hay aprendizaje.
Te pongo un ejemplo muy sencillo: Imagina que te pongo dos problemas de matemáticas delante para que los resuelvas. Para el primer problema te doy el paso a paso exacto para que tu lo resuelvas sin complicaciones, pero cuando llegas al segundo problema no te digo qué hacer, como mucho te doy alguna pista o pequeña ayuda.
¿En cuál de los dos casos crees que vas a tener que pensar más? Exacto, en el segundo caso. En el primer caso no tienes que pensar en nada, simplemente haces las operaciones como yo te he dicho y resuelves el problema. Sin embargo, en el segundo caso, eres tú quien tiene que pensar y buscar una solución al problema, por lo cual aquí si que estás pensando, y por lo tanto hay aprendizaje.
Pues lo mismo ocurre con tu perro, si tú le dices qué hacer siempre en estas situaciones y no das espacio para que piense y tome decisiones, no le dejas gestionar nada, no le dejas pensar y por lo tanto no puede haber aprendizaje. Por otro lado, imagina que un día se te olvida darle las órdenes necesarias a tu perro cuando os cruzáis con un detonante, ¿qué crees que pasará?, que va a reaccionar como el primer día, ya que no ha aprendido a gestionar estas situaciones, solo sabe hacer lo que tú le dices.
Esto por no hablar del desgaste emocional y mental que implica tener que estar dándole órdenes al perro de forma contínua con tal de que no vaya reaccionando por la calle. Imagínate que en un paseo te cruzas entre 5 y 10 perros, eso implica que en cada encuentro tendrás que pedirle a tu perro que se siente, que te mire, que se tumbe, etc. Esto multiplicado por 5-10 perros. Ahora multiplícalo por 3 paseos diarios que puedas dar en un día, estamos hablando de una media de 20-30 veces que vas a tener que estar controlando a tu perro, en tensión y súper atent@ para que no se te olvide darle la orden en el momento preciso. Si hablamos de personas, que hay muchas más, puede ser incluso peor. ¿Desde cuando los paseos con tu perro se han convertido en tu segundo trabajo? Agotador.
¿Eso quiere decir que la obediencia es mala? No, en absoluto, de hecho puede ser una herramienta muy buena en ciertas situaciones. Sin embargo, no es útil si queremos que nuestro perro aprenda a gestionar sus emociones.
¿Qué hacer entonces? Por aquí te dejo 4 cosas que puedes empezar a hacer y que van a ayudar a que tu perro pueda empezar a gestionar mejor esos estímulos que tanto le preocupan:
1. Deja de exponerlo contínuamente a los detonantes: Ya sean perros, personas, bicicletas, patinetes, lo que sea. Si expones a tu perro contínuamente a situaciones estresantes que por el momento no sabe gestionar solo empeoramos el problema. Empieza por evitar durante un periodo corto de tiempo esos estímulos para que tu perro reduzca sus niveles de estrés y pueda estar preparado para el aprendizaje.
2. Busca actividades relajantes en las que tu perro tenga que hacer uso de su capacidad mental. Ya sean ejercicios de olfato, mantas olfativas, lickimats, masticación, etc. Estos ejercicios pueden ayudar a que tu perro esté más tranquilo en el día a día y pueda descansar mejor. Recuerda que un perro que descansa bien durante el día, es un perro que se autorregula mejor.
3. Usa una correa más larga y aprovecha las distancias en tu favor: Una correa más larga ayudará a que tu perro no se sienta tan limitado cuando se encuentra en estas situaciones y le ayudará a poder tomar mejores decisiones con tu ayuda. Por otro lado, es muy importante que descubras a qué distancia tu perro no reacciona al estímulo, es decir, a qué distancia puede observar de forma calmada. Tu trabajo será permitir la observación dentro de esa distancia y reforzar las buenas decisiones de tu perro, es decir, que si te mira, se aleja del estímulo, huele el suelo, gira la cabeza, etc. Cualquier conducta que implique no reaccionar deberá encontrarse con un "muy bien" por tu parte e incluso un alejamiento del estímulo, para que tu perro vea que existen otras formas de resolver la situación.
4. Esta parece la más obvia, pero a veces se nos olvida. Contacta con un profesional que te pueda ayudar. Cada caso es distinto y cada perro un mundo, por lo cual a veces hay factores que pueden alterar la forma de trabajar un caso específico (el entorno, las rutinas del perro, posibles alteraciones orgánicas, enfermedades...). Tener el apoyo de un profesional para trabajar el caso de tu perro te ayudará a sentirte más segur@ en todo el proceso, ya que podrás preguntarle las dudas que tengas, podrás trabjar en sesión acompañad@ y no tendrás que gestionarlo todo sol@.
Y ya sabes, si necesitas ayuda con tu peludo, aquí estamos nosotros para echarte una pata.
¡Y con esto me despido hasta la próxima gente perruna!
Un abrazo de oso, Joan.
Añadir comentario
Comentarios